La literatura del fútbol
Inspirada en una situación de mi vida, decidí convertir todas esas emociones que sentí el día de la final del campeonato Copa Claro, en literatura. Este cuento relata todo lo que acontece en una mujer, antes de enfrentar una final de fútbol.Un día de mi vida
Desperté. Mis ojos observando mi alrededor notan todo es diferente. Estoy en el hotel, en la avenida 70, con mis dos compañeras, somnolientas aún, Sofía y Juanita. Todas estamos confundidas. Mi mente trata de distinguir rápido y de repente recuerdo: hoy es el día. Nuevamente hecho un vistazo a mis compañeras, ellas parecen ya haber despertado completamente. Nos saludamos: buenos días. La habitación está desorganizada, las camas sin tender, parecemos en un gallinero de días sin atención.
Nos levantamos. Nos bañamos. Nos vestimos. Desayunamos. Perece un día normal, pero el ambiente está frío como una larga noche de invierno. La expectativa va en aumento. Cada segundo nos acerca más al gran momento.
Nos preparamos. Empacamos. Dialogamos. Ya estamos con el resto del equipo. Todo está listo. Ahora comenzamos la larga caminata hacia el campo. Los nervios están de punta, el silencio es funerario, pero la concentración prima en cada una de nosotras.
Llegamos al estadio. Entramos a los camerinos. Nos ponemos la indumentaria. Llega el momento del calentamiento. Ya la ansiedad comienza a hacer sus estragos y nuestros estómagos parecen el mariposario Selva Viva. Las ganas de orinar. Queremos jugar ya. Que esto comience y termine ya.
Los equipos tomamos nuestros lugares. Los entrenadores dan las últimas indicaciones. Realizamos la oración. Damos gracias y ofrecemos el partido en manos de Dios. Escuchamos y entonamos los himnos. El árbitro llama los capitanes para el sorteo. Comenzamos sacando. Todo está listo. El pitazo inicial da inicio al partido. El buen fútbol comenzó y la rivalidad se evidencia entre faltas y alegatos como una lucha por la dignidad.
Pases, cambios de frente, faltas, saques de esquina, cabezazos, tiros al arco, golpea en el palo, tarjetas amarillas, agarrones, gritos, porteras, defensas y delanteras.¡Gooooooooool!, gritamos fuertemente. El grito del triunfo. Nos abrazamos. Lloramos de felicidad y cuando menos pensamos... Tenemos las medallas colgando en nuestros cuellos y el trofeo está en mis manos. SOMOS CAMPEONAS.
FIN

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